A estas alturas, ya con tres opiniones sobre Francia y vivir en ella, ya podemos buscar puntos de coincidencia. Uno de ellos es sobre el papel de la mujer en la sociedad. También sobre los dos polos de la "personalidad" de los franceses.
"Muchos piensan que fue el cine lo que me llevó a vivir en Francia casi 3 años con motivo de mi maestría, pero para ser totalmente honesta mi relación con Francia empezó muchísimo antes... Puedo decir que conocí Francia gracias a su cliché mas difundido: me enamoré, por vez primera, de un francés… Nos conocimos cuando los dos hacíamos un intercambio en España (…) y de ahí, a través del corazón, este país entró a mi vida... y desde entonces a pesar de los inevitables cambios, las dolorosas separaciones y los vividos recuerdos, también me enamoré de un país, de un idioma y de una cultura con la que he mantenido una relación apasionada y también tormentosísima, de amor y odio, de ruptura y reconciliación como si fuéramos amante… He conocido Francia como turista, como residente y ahora trabajando desde México (…) puedo decir que Francia es como mi segundo país.
"Cuando alguien conoce un país a través de una persona las expectativas son muy fuertes pero también condicionadas por la visión y las vivencias de quien conoces. Yo sabía a través del que fue mi chico que Francia era un país complicado en términos de relaciones humanas y que él no era del todo feliz allí. Al mismo tiempo me sorprendió el alto nivel cultural y la curiosidad que se tenía por otras partes del mundo, por la música y la comida, por viajar. Puedo decir que tenía muchas expectativas por encontrar una sociedad pensante, compleja, crítica. ¡Y la encontré efectivamente! Sin embargo, jamás llegué a pensar que los franceses -y debo aclarar que hablo de los parisinos porque no es lo mismo en otras partes de Francia-, se quejaran todo el tiempo de todo y su incapacidad para reaccionar positivamente a lo inesperado, su control excesivo del tiempo y su falta de espontaneidad.
"No obstante también viví en La Rochelle durante 3 meses, y esta experiencia fue increíble. Hice más amigos en esos 3 meses que en los 2 años y medio que viví en París, y cada vez que vengo a Francia intento regresar aunque sea por unas semanas.
![]() |
| La Rochelle |
"Nunca había sufrido de racismo hasta que llegué a Francia, y específicamente a París. Es extraño que te sucedan este tipo de cosas en un ciudad donde te subes al metro y hay tanta gente diferente (que en consecuencia no te sientes extraño)… La primera vez que vine a París cené en una gran casa -en ese momento no tomé consciencia que tener una casa en París significaba una muy alta posición económica. Era la casa de los amigos de un amiga de mi chico. Todos tendrían casi 50 años. En ese momento yo no podía hablar ni entender el francés así que me dediqué a observar y sonreír cada vez que alguien de la mesa me miraba en la conversación. Recuerdo que mientras saboreaba la deliciosa cena se hizo un silencio rotundo en la mesa. Mi novio estaba totalmente contrariado y su amiga, la anfitriona, también. Ella se levantó de la mesa y sin entender qué diablos decía, mi novio me dijo: "nos vamos, pero antes dile a ese señor de ahí ‘vous êtes un con’ (usted es un pendejo)". Yo ni siquiera sabía qué significaba esa expresión, así que me acerqué a ese hombre, que por cierto me había mirado varias veces durante la cena con cierta curiosidad, y le dije la frase.
"Después los tres partimos dejando a todos los invitados en medio de la cena. Nos dirijimos a la basílica du Sacré-Coeur y fue realmente hasta que regresamos muy tarde a la casa cuando mi novio me explicó lo que había sucedido. El hombre al que yo le había dicho la frase, había hecho dos comentarios sobre mi durante la cena. El primero de ellos preguntado a mi chico si sus padres no estaban contrariados de saber que él tenía una novia mexicana. El segundo, la gota que derramó el vaso, fue cuando le dijo a mi chico si me había encontrado en la calle… Cuando supe esto me sentí muy mal, sobre todo porque por no hablar francés yo no había entendido nada de la conversación y lo peor de todo yo le había sonreído amistosamente a ese hombre sin saber la mirada que él tenía sobre mi. Me sentí discriminada y este sentimiento fue horrible, fue como sentir un fuerte ardor. Es difícil describirlo… Me dije que si supiera francés le hubiera podido responder en su propia cara y aunque aprendí el francés porque quería saber cómo pensaba mi chico, saber cómo formulaba en palabras su pensamiento, ese día también me dije que jamás me volvería a pasar esto en Francia sin que yo estuviera consciente de lo que estaba pasando. Estoy muy orgullosa del nivel de francés que tengo ahora y jamás me volverá a pasar algo así sin que yo no me entere.
![]() |
| El racismo no es una opinión sino un delito. |
"La anécdota positiva y más que una anécdota un estilo de vida. Jamás me sentí tan libre como mujer (como cuando viví) en Francia. Mi vida en París influyó mucho en mi feminidad, creo que las mujeres mexicanas estarán de acuerdo conmigo en este punto porque en un país donde puedes andar en bici con un vestido, o subirte al metro con un escote y pasearte en la noche por las calles sin el temor a que un grupo de hombres te abordé para decirte improperios es definitivamente una gran liberación. Esto no quiere decir que uno no se encuentre de vez en cuando un patán, pero es raro. Y jamás usé tantos vestidos y faldas y me sentí tan bella como en Francia. Bella por ser diferente, por ser latina, por sentir que podía ser yo. Además algo que admiro profundamente son a las mujeres francesas, con esa libertad y esa igualdad con los hombres, y sobre todo, ¡con su cero maquillaje! Son tan naturales…¡y tan complicadas también!
"Hay muchas cosas positivas. Yo viví por ejemplo en el 10ème arrondissement (décimo distrito del sistema parisino) y fue maravilloso ese encuentro cultural de caminar por mi calle Faubourg Saint-Martin llena de mayoristas chinos, dar la vuelta en la esquina, en Chateau d'Eau, y sentir que estaba en África con todas las peluquerías afros y continuar para poder entrar en el pasaje Brady lleno de olores a comida hindú y terminar con la calle Faubourg Saint-Denis repleta de kebabs y turcos. Esto es para mí el París que siempre quise conocer, bella ciudad donde podemos admirar la multiculturalidad".
![]() |
| París, décimo distrito. |




No hay comentarios:
Publicar un comentario