sábado, 16 de julio de 2011

Las ayudas sociales en Francia (1)

(Posteado por Alonso Fragua)

Alguna vez, un agente de ventas de Numericable, compañía de telefonía, cable e internet, nos contaba lo difícil que le resultaba recultar a su personal. A pesar de ofrecerles sueldo base más comisiones, todas las prestaciones de ley, y sobre todo la oportunidad de administrar sus 35 horas semanales de trabajo como mejor les conviniera, él y su mujer se repartían el trabajo a falta de más gente.

En la conversación, el hombre ponía como ejemplo a varios aspirantes que, al final de la entrevista, dejaban ver algunas de las razones para hacer este proceso tan difícil.

El muchacho me convenía. Le pregunté que si podía empezar la siguiente semana. Dudó unos segundos y me respondió: "Tendrá que ser en un mes pues aún puedo aprovechar mi seguro de desempleo ese tiempo. Ya después empiezo a trabajar con usted".


Este otro llevaba dos años sin trabajar (gozando de ayuda social, evidentemente). Buscaba un puesto como agente inmobiliario pero simplemente no encontraba pues hay muchos. Vino a la entrevista pues, apenas dos años después de iniciada su búsqueda, había decidido que, quizás, era tiempo de intentar en otro campo...




A mí todo esto me pareció escandaloso. Ya antes había escuchado sobre el lado oscuro de las ayudas sociales en Francia y cómo mucha gente se queja de un sector que se aprovecha de ellas.

Unos meses después, el debate en los medios nacionales inició cuando el entonces ministro de los Asuntos europeos, Laurent Wauquiez, propuso que los beneficiados por los RSA (Revenue de solidarité active o Ingresos de solidaridad activa) trabajaran de forma "gratuita" por algunas horas a manera de servicio social. Además, el funcionario dijo que los asistidos eran el "cáncer" de la sociedad francesa.

Laurent Wauquiez
Como en todo, hay pros y contras en esto de las ayudas sociales en Francia. Por ejemplo, me parece fabuloso que un joven francés no tenga que preocuparse por su educación pues el Estado le proveerá, no sólo lo equivalente a la formación en un aula, sino también los recursos para mantenerse estudiando. Si bien existen cuotas económicas para entrar a las universidades públicas, éstas son relativamente costeables y, en caso de que alguien compruebe que su familia no tiene los medios para solventarlas, el Estado se encarga. De igual forma, el gobierno se encargará de pagar hospedaje y alimentación a través de becas, que no tienen relación con el desempeño académico sino con la necesidad.

Por el otro lado, como escribí más arriba, llega un momento en donde se presenta el abuso, produciendo lo que se conoce comunmente como les canapés o los sillones, en referencia al lugar donde pernoctan los beneficiados de alguna ayuda social.

-Vengo a verificar sus ingresos.
-Soy coleccionista. ¿Está prohibido?*

*Un ciudadano francés puede beneficiarse
de más de un prorama de ayuda social.

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