Periódico La Dépêche du Midi de Toulouse. 2 de septiembre de 2009.
Lunes por la tarde, la Plaza Belfort ahogada en el calor alberga como cada día a jóvenes vagos que no saben cómo ocupar sus días. Vagabundos un poco perdidos duermen sobre el pavimento y los peatones apresuran el paso. Alrededor, los cuatro comerciantes de la plaza tratan, como pueden, de seguir con su jornada. "Ya nos resignamos, no sabemos qué otra cosa hacer", dice uno, installado aqui desde hace mucho tiempo. "Hace algunos años, las cosas parecían ir mejorando. La Plaza Balfort parecía haber tomado buenas decisiones y los proyectos se instalaban".
Sin embargo, parece que este verano el mejoramiento se acabó. "Esta plaza siempre fue sensible, cuesta mucho para que los esfuerzos resulten".
Los vecinos estigmatizan "las juntas de personas abandonadas a sí mismas, que beben, vagan y hacen tráficos de todo y nada, peleandose, a veces de manera muy grave. ¿Cómo vivir aquí? Es imposible".
Y no se puede decir que faltan las iniciativas. "Hace cinco ñnos, cada miércoles había un pequeño mercado de productores de la región. De los seis que se metian aquí, sólo quedan dos". Otro proyecto: un parque de juegos para niños. "Hay que tener el valor de llevar a su niños a jugar entre las botellas de vidrio rotas", nota Sarah, madre de una niña. ¿Y la policia? "Deambula, pero no hace nada. Ya no sabemos con quién hablar".
Los comerciantes y habitantes han realizado ya cinco demandas. Sin resultado. Jean-Pierre Havrin, adjunto municipal a la seguridad, disculpa a sus servicios. "Cuando las cosas van mal, uno estigmatiza mucho a la ciudad y los servicios de policía municipal. Pero le toca a la policía nacional actuar, tal como estaá planeado en esta plaza dentro de tres meses. La policia municipal sólo sirve para apoyar, nada más. La cultura del resultado y de la represión son pantallas de humo que no dan verdaderas soluciones".
Otro problema, la suciedad de la plaza Belfort y de las calles vecinas, Heliot, Caffarelli y Denfert. "Y eso que las limpian cada dia", nota Xavier Berdinel, panadero. Pero no basta.
La apertura el 25 de septiembre del servicio de la Oficina de la tranquilidad tendrá que resolver estos problemas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario