Toulouse fue llamada en alguna época, “La Sodoma y Gomora” de Francia. Una mancha de lujuria donde las “señoritas sin nombre” eran las protegidas de los Capitouls, hombre tolosinos de fortuna. Les construían casas y negocios y sacaban impuestos de estas viviendas que permitían pagar los hospitales y servicios de seguridad. Toulouse vivia del negocio del sexo de manera abierta.
Sin embargo, en el siglo XII, una ordenanza nacional prohibió la entrada a las ciudades de las prostitutas. Las “itinerantes” o las establecidas tenían que quedarse a las puertas de la ciudad. Esperaban así impedir el espectáculo del libertinaje ante los ojos de la gente decente, y poner en evidencia a los hombres que se atrevían a salir de la ciudad y entrar en estos barrios de mala muerte.
En Toulouse, este barrio se ubicaba en la antigua calle Commingues, hoy en día calle des Moulins, en el barrio actual de Saint Cyprien, al este del Garonne.
Sin embargo, en 1424 una ola de matanzas y lincheamientos de mujeres “libres” obligó el rey a volver a permitir el acceso al centro de la ciudad, para poder protegerlas. Se les dio el permiso de ejercer pero en establecimientos claramente señalados y a horarios determinados. Otra vez, los Capitouls sacaron provecho del movimiento y volvieron a sacar impuestos de estas casas.
Las epidemias de peste de 1557, las hambrunas que siguieron y varios otros momentos históricos favorecieron la huida de las prostitutas y Toulouse se quedó libre de “vicios”, sobre todo que en 1560 una ordenanza nacional prohibió la prostitución, con amenaza de pena de muerte.
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| La peste d’Asdod de Nicolas Poussin |
Textos del siglo XVI afirman que la prostitución había totalmente desaparecido de la región tolosina en 1587.
*Estracto traducido del libro De la prostitution et des maladies vénériennes à Toulouse, Babou, A.F (1904).

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