Como francesa de nacimiento, tengo mis opiniones sobre varios asuntos de mi país. Como mexicana de convicción, tengo otras opiniones sobre mi país. Como universitaria, tengo demasiadas preguntas e interrogaciones sobre mi país.
Cuando los alumnos de CINEARTE me plantearon su idea de guión, me quedé un poco intranquila, por no decir insatisfecha. La razon principal es que me pone incómoda que la gente pueda hablar mal de mi nación, a pesar de que yo sea la primera en sentarme en primera fila para iniciar las criticas. Sin embargo, que yo vea los defectos de mi tierra es una cosa; que extranjeros los saquen a relucir es otra. Mi mayor miedo, fundado en mi instinto "maternal/docente" era que entregaran uno de esos proyectos estudiantiles que denunciacion todo y nada, y al que sólo le faltaría como imagen de portada el rostro del Che Guevara, con el eslogan El pueblo, unido, jamás será vencido.
Sin embargo, me convencieron de su capacidad de hacer algo bueno; del potencial que tienen para realizar un proyecto critico, pero no cliché; mordaz, pero científico. Lo único que yo pedía -y lograron-, era que criticaran algo que sí pueden criticar, que hablaran de un tema que conocen más allá de lo que la televisión les puede mencionar. No se imaginan la cantidad de fosiles universitarios que tenemos en Toulouse que gritan "muerte a Sarkozy" y que cuando les preguntan por qué, se quedan callados.
Entonces empece a reflexionar yo misma sobre la razón de mi propio miedo y sobre todo, tras regresar de la manifestación de apoyo a la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad del 10 de junio-que tuvo lugar al lado de la concentracion de indignad@s españoles-, me quedé pensando: "¿por qué cuatro alumnos de una joven universidad poblana quieren hablar de los problemas de migración en Francia, y nosotros aquí lo unico que sabemos hacer es comentarlos mientras bebemos café?"
Y me nació una reflexion que quizas les podría servir:
Sí, es cierto que Francia es tierra de revolución, del poder del pueblo, de movimientos fuertes. Sí, Francia tuvo sus horas de gloria popular, de gritos y fuerzas que hicieron temblar a los más grandes. Cuando Francia se pone las pilas, puede hacer una revolución en 1789, 1845, 1870, 1936 y 1968 (fechas de grandes movimientos nacionales...). Pero también es cierto que cuando Francia se pone las pilas, sus movimientos dan un giro brutal a la vida, cambian toda la cara de nuestro país... y la recuperación, la curación, tarda en llegar.
El mundo entero sabe de la revolución de 1789, pero nadie se acuerda de que tuvimos que esperar hasta 1870 para tener un gobierno más o menos democrático.
Creo que si los franceses actualmente no se mueven y no hacen nada más que "huelguitas" a cada rato -cuando sale el sol y no hay nada en la TV- es porque nos da miedo. Nos damos miedo a nosotros mismos este poder histórico que teniamos para cambiar las cosas.
Ahora, no sé qué nos da mas miedo, si ser capaces de cambiar brutalmente las cosas o darnos cuenta de que hemos perdido esta magia popular. No podría decirles pero ¡nos da miedo algo! A pesar de estar totalmente conscientes de que vamos mal, de que si Grecia, España, África del Norte yMexico se levantan, nos tenemos que levantar, preferimos quedarnos en una postura pseudo-arrogante del observador colonialista. "El mundo va mal, pero nosotros ¡chido!"
Creo que pueden armar un proyecto muy interesante, y muy importante, una visión que un francés no podría proporcionar por este mismo miedo al enfrentarse consigo mismo... Entonces háganlo, pero háganlo bien, sin clichés, sin Marseillaise ni Internacional. Háganlo con sus palabras, sus ojos y sus anhelos de echar la mano a este viejo país, paralizado por su historia.



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